lunes, noviembre 04, 2013

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sábado, setiembre 15, 2012

Sobre el Feminismo

Nunca he estado a favor del machismo, me parece una categoría mental deplorable, históricamente constituida, y culturalmente arraigada; sin embargo, tampoco soy feminista, es más, podría declararme casi anti feminista desde muchas perspectivas. En mi trasegar por la vida, he tenido que enfrentarme a muchas dificultades, soy madre soltera, cabeza de hogar y muchas más categorías elegidas para describir a mujeres, que como yo, hemos tenido que luchar a brazo partido para darle a nuestros hijos lo mejor que podamos, dentro de este absurdo sistema capitalista, que niega desde el nacimiento las posibilidades, y encasilla al ser humano por el tener y no por el ser. También soy académica, he estudiado muchas cosas, he trabajado muchos temas, he viajado y he conocido a muchas personas increíbles que me han marcado la vida en muchos aspectos; puedo decir, que he sido privilegiada en ese aspecto, aunque deba casi todo el dinero que he invertido en esta travesía. Tengo una perspectiva de la vida, marcada por mis propias experiencias, eso es cierto, y desde esta perspectiva escribo hoy estas líneas. El feminismo, nace como un movimiento de resistencia y lucha por los derechos de nosotras las mujeres, se busca la igualdad de géneros, el reconocimiento de nuestro, dentro de una sociedad eminentemente patriarcal. Con esto, no estoy descubriendo el agua tibia, esa es la base de un movimiento que a todas luces, debería recogernos a todas bajo su seno, pues el machismo nos ha hecho víctimas por muchos siglos. Sin embargo, eso no es lo que sucede, los movimientos feministas no recogen a la mayor cantidad de población femenina posible, porque a pesar de la teoría, la práctica se ha quedado corta. En términos generales de la sociedad, la lucha feminista, no llega a los sectores más vulnerables, donde las mujeres siguen siendo maltratadas física y psicológicamente, y donde ellas siguen creyendo que se lo merecen, que las trasgresiones de los hombres hacia sus personas, son normales, que ellos mandan, aunque sean ellas las que trabajen para mantener un hogar. Los tacones y el incomodo sastre, siguen siendo reglas de vestido para la mayor parte de las mujeres trabajadoras, la discriminación por la talla del pantalón y del sostén, están a la orden del día; ¿cuántas mujeres somos capaces de salir a la calle sin maquillaje?, la respuesta es, muy pocas, porque el arreglo es poco menos que opcional, seguimos enraizadas en una cultura patriarcal, donde la teoría feminista no impacta, y no lo hace, precisamente, por la práctica. De que nos ha servido machacar el español, y obligar a las entidades del Estado a manejar un lenguaje incluyente, si nuestra realidad permanece? No hemos logrado invalidar la jerarquía de género, aún hoy, los hombres son quienes regulan las normas y los comportamientos sociales. Hemos ganado terreno, conquistamos el derecho al voto, logramos una ley de cuotas (sobre la cual tengo reserva), y otras tantas que son de conocimiento público; sin embargo, muchas victorias han sido pírricas, y tal vez, no estén siquiera en los anales de la historia, porque no han impactado nuestras sociedad, como para generar cambios reales al interior de la cultura patriarcal. A mi modo de ver, esto se debe al impacto negativo que generan, algunas mal llamadas feministas, quienes consideran que la lucha por la igualdad es volvernos iguales a los hombres y hacer las cosas que por generaciones, hemos criticado de ellos. ¿Por qué, para llegar a la igualdad, tenemos que acabar relaciones de pareja, y manejar la sexualidad al estilo masculino? ¿Por qué más bien, no la manejamos al estilo femenino y les enseñamos a ellos, que no se requiere una mujer en tanga para vender tornillos? ¿Por qué no pensamos en una igualdad desde la diferencia de géneros? Las mujeres y los hombres, somos diferentes, de hecho, no hay dos seres humanos que pensemos, hagamos y vivamos las cosas exactamente igual, y eso hace la vida interesante, y es por eso también, que no logro comprender a muchos de los movimientos feministas, que marchan, hacen encuentros, conferencias y congresos, pero que tienen militantes que no aplican los postulados, sino que siguen el juego del machismo en su vida diaria. Por ejemplo, ¿qué pasa con la solidaridad de género? Que simplemente, entre mujeres, no existe, nosotras, no nos apoyamos, es más, si podemos, nos hundimos más, y si hay un hombre de por medio, nos masacramos. ¿Qué sentido tiene este feminismo? El que no llega a las masas de mujeres, el que solo es impartido y promocionado por las entidades distritales o nacionales, el que no trasciende la cultura patriarcal, el que se queda en reivindicaciones pero que no baja a la práctica. Para mí, no tiene ningún sentido, es carente de toda lógica que exista un feminismo que se aleje de la lucha de clases, que se enfrasque en sus postulados y no trascienda hacia otros espacios, que no cambie las concepciones culturales arraigadas, sino que las disfrace de lucha y las mantenga con otro nombre. Las mujeres y los hombres, somos en principio, seres humanos enfrascados en un sistema capitalista depredador e inhumano; de allí, debe partir la lucha, de sentirnos como uno solo dentro de nuestras diferencias, del respeto por el otro y la otra, para no quedar mal con el lenguaje incluyente. A mi modo de ver, es fundamental que los movimientos feministas se replanteen desde sus propias concepciones culturales y trasciendan hacia la sociedad en su conjunto, que no se releguen de las luchas del pueblo, no solo para reivindicarse como mujeres, sino para acompañar los procesos, haciendo que el discurso, entre a la práctica, que exista solidaridad de género, que se construya el respeto por la otra, que se proclame que las mujeres y los hombres, somos más que nuestros órganos sexuales, que somos uno solo, que somos pueblo y que juntos vamos caminando hacia el cambio sustancial de la sociedad y del sistema. Sin cambios fundamentales dentro de la práctica feminista, el movimiento, no va a ser más de lo que es hoy en día, y eso es una triste realidad, para quienes como yo, creemos que las cosas deben cambiar

miércoles, marzo 15, 2006

Una mujer moderna



Hace poco estuve leyendo un mail de una mujer desesperada por la vida moderna; la vida de las mujeres a quienes, según ella, todo se les ha vuelto mucho más complejo luego de la revolución sexual y el aparente triunfo de las feministas en la sociedad. Ella añoraba el papel de muchas madres y abuelas, quienes podían quedarse en casa haciendo las labores del hogar, criando sus hijos, intercambiando recetas, entre otros muchos "placeres" de la vida cotidiana. Al leer sus apreciaciones sobre la vida femenina, siempre muy ocupadas y siempre llenas de complejos de gordura, poca ropa, muchas canas, muchas arrugas, mucha flacidez, muchas modelos perfectas en TV y tantos otros placeres que nos trae la revolución de nuestro género, uno se pone a pensar si la vida de antes, hogareña y llena de niños no era mejor; es más hasta estuve a punto de abdicar, junto a ella, a mi papel de mujer moderna ajetreada, acomplejada y en general soltera. Sin embargo, en ese momento también me di cuenta de varias cosas: 1. la mujer de antes no era ni mucho menos libre de quedarse en la cama hasta la hora que se le diera la gana; 2. la mujer de antes tenía que aguantar y aguantar; 3. la mujer de antes era en general una parte más del inventario de la casa, claro, ahora somos nosotras las que compramos el inventario, por lo que puedo decir que los extremos tienden a juntarse. De todas formas, en medio de todas las arrugas, gordos, escasez de guardarropa, modelos perfectas, maridos escasos, creo sinceramente que no cambiaría mi papel con el de mi abuela o mi bisabuela, y creo además que las feministas aunque recalcitrantes y algunas veces un poco pasadas de nota, han hecho un gran trabajo al hacer de nosotras las mujeres seres libres, al punto de poder quejarnos sin miramientos del precio que pagamos por esa libertad, que a la final es manejada por cada una a su manera, o quien les dijo que yo me levanto todos los días a entaconarme y maquillarme??? Qué vivan los tennis y la cara juagada; y si un día se levantan cansadas del ajetreo pues hagan un alto y reconsideren el uso que le están dando a la revolución femenina!!!

domingo, marzo 12, 2006

Acerca del Aborto



El aborto es uno de los temas más polémicos dentro del contexto de América Latina, no solo en Colombia se discute sobre si este debe ser legal o no. Hace poco me llego un mail con imagenes macabras de fetos y bebes descuartizados, el cual claramente está en contra de está practica; no puedo negar que me parecieron aterradoras y tristes las imagenes que este contenía, sin embargo si uno se pone a ver el fondo de las cosas, puede llegar a darse cuenta que aunque intenten hacer creer que el aborto es una práctica inhumana, esta muy claro -por lo menos para mi- que si existiera una legislación clara, que pensara en las miles de mujeres que se ven abocadas a tomar tan dificil desición y no solo en los planteamientos insensatos de una derecha puritana, se podrían evitar abortos mal practicados o fuera de tiempo, o el traer niños infelices al mundo que van a terminar siendo victimas del maltrato y de los abusos de familias disfuncionales construídas solo porque ellos vienen al mundo. Se que estamos en tiempos de elecciones, que la extrema derecha se está peleando por seguir descuartizando nuestro país, y me parece pertinente hacer esta reflexión que tiene que ver con miles de mujeres que terminan con sus vidas en abortaderos de mala muerte o con su matriz hecha pedazos. Me parece que el tema del aborto no es de hombres, lo siento pero es cierto, pocas veces son ustedes los que se apersonan del asunto y más allá de eso, es casi siempre la mujer quien debe cargar con el peso de ser madre, un peso insoportable para quien no lo desea, o para quien no puede costearlo, para aquellas que saben que van a estar solas criando a una criatura que nunca quisieron tener.

sábado, marzo 11, 2006

Para Celebrar


FLORA TRISTAN

El Día de la Mujer.....
Flora Tristan es una mujer que vale la pena resaltar, vivo en una época oscura y dificil donde sus amargas vivencias despiertan en ella un pensamiento y una actitud revolucionaria que la convierte en la precursora del movimiento feminista. Viaja por varios países donde realiza trabajos de toda clase, es en este momento cuando toma conciencia de su condición de excluída de la sociedad, no solo por ser mujer sino también por ser pobre.
En 1833 decide viajar a Perú para reclamar la herencia que le corresponde de su padre, pero solamente consigue una pensión mensual. La etapa que pasa en Perú donde asiste a la guerra civil y ve la gran diferencia entre las distintas clases sociales será significante para el futuro de Flora: se convierte en defensora declarada de los derechos y libertades de la clase obrera y de la mujer.
Las persecuciones de su marido continúan, hasta el punto de recibir un disparo que la deja mal herida. Finalmente es condenado y ella consigue liberarse de él.
A raiz de un viaje a Londres, donde Flora consigue penetrar en la cámara de los lores disfrazada de hombre y donde entra en cometo con los obreros que malviven en una sociedad que les da la espalda, decide dedicar sus esfuerzos en un futuro sobretodo a la clase obrera: antes de empezar a gestarse las ideas de Marx y Engels, viaja por toda Francia dando apoyo a los trabajadores de su país.
En 1844 fallece víctima del tifus con solo 41 años, dejándons plasmadas sus ideas y sus vivencias en su prolífica obra, de la cual destacan Peregrinaciones de una paria, Paseos en Paris, Selección de Cartas, una recopilación de cartas del Libertador Simón Bolívar, Unión Obrera así como otros dos libros a favor del divorcio.
Flora TRistan es una pensadora casi desconocida, fue una pionera de las ideas revolucionarias y de la defensa de los menos favorecidos, es por eso que en el día de la mujer me parece un deber recordarla, aunque de todas formas sigo pensando que el 8 de Marzo perdió, hace tiempo, su sentido y su significado histórico y real